A sus espaldas hay más de dos décadas como abogado de empresa y reconoce que durante este tiempo la evolución ha sido notable y cada vez tienen más que aportar. Lo lógico es que ejerzan más protagonismo en la compañía y que esté en el comité de dirección porque el director jurídico se ha transformado en un decision maker, advierte Carlos Menor.
¿Cómo ha cambiado el perfil del abogado de empresa?
Llevo más de 20 años como abogado in house y ha evolucionado notablemente. Cuando empecé, la imagen era la de asesor: si hay un problema, voy al abogado y ya está. Vivía al margen de la empresa. Ahora tiene que ser un empleado de la compañía al servicio del negocio. Los abogados in house seguimos solucionando problemas, pero nos integramos en el management de la empresa, estamos más vinculados al negocio, al comité de dirección, porque somos un decision maker. Aparte de ofrecer la visión jurídica, tiene mucho que aportar. Antiguamente, el director jurídico externalizaba prácticamente todo y hoy es al revés. Por costes y por el mayor valor añadido de los departamentos jurídicos, hacemos de todo.
¿Y si hablamos de los focos de preocupación, de los retos?
Son los propios de la compañía. no vivimos al margen de la empresa, somos parte de ella. Los directores legales y los departamentos jurídicos tenemos un reto importante: la retención del talento. Los salarios son inferiores al de los despachos y las subidas salariales no son elevadas. Dar confort y progresión a los letrados suele ser más complicado. Además, tenemos la carga de trabajo: externalizamos poco y estamos algo saturados.
El secreto y la confidencialidad, ¿preocupan?
Es una barbaridad lo que ocurre con el secreto profesional y por supuesto que tiene que seguir existiendo. Yo les digo a mis chicos que, en la gran mayoría de las comunicaciones, y más si son sensibles, debe ir por delante el término “confidencial”. Nosotros tenemos un deber y un derecho y no somos distintos a un abogado externo: nos relacionamos con nuestros clientes, que son internos.
¿Cómo se coordina con los bufetes externos?
El modelo de trabajo ha cambiado y ya no son actores secundarios, son socios. Están contigo para lo bueno y para lo malo y tienen que conocernos de la A a la Z, el negocio, cómo trabajamos. No se trata de enviar entregables y recibirlos, sino de trabajar mano a mano, de forma conjunta. Cada vez podemos contar menos con ellos, pero en litigation, deben estar verdaderamente involucrados con la compañía.
¿Se valora adecuadamente el rol del abogado in house?
El primer deber es nuestro. Los que tenemos que dar visibilidad al trabajo que realizamos somos nosotros mismos. Si no asumimos eso, el abogado de empresa seguirá siendo visto como un servicio, alejado. Como consecuencia del trabajo que hacemos, el abogado in house tiene otra categoría, otra imagen. Nuestros clientes externos y, en general, la compañía ya no ve a los abogados internos como “los señoritos”, sino como parte del equipo de negocio, que aportan y que están comprometidos con solucionar, no con poner piedras en el camino.
“La compañía ya no ve a los abogados internos como ‘los señoritos’, sino como parte del equipo de negocio, que aportan y que están comprometidos con solucionar”
Carlos Menor, Legal Director y Compliance Officer en Grupo Renault España y colegiado ICAM






