Análisis

  • María Segimón de Manzanos. Diputada 9ª de la Junta de Gobierno del ICAM

Visión y retos del ICAM en el ámbito internacional

Hace ahora poco más de seis meses que la nueva Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, liderada por su nuevo Decano José María Alonso Puig, tomó posesión de su cargo tras ganar las elecciones en diciembre de 2017.

La recuperación del prestigio y por tanto, de la presencia del ICAM en el ámbito internacional, ha sido uno de los puntos esenciales del programa electoral de su nuevo Decano, consciente de que en una sociedad tan globalizada como la actual, una institución tan relevante para la sociedad civil madrileña y española como es el ICAM no puede vivir de espaldas a lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, sino más bien todo lo contrario, debe posicionarse como un absoluto referente en el que su liderazgo sea indiscutible.

Las razones para un objetivo tan ambicioso son diversas, pero quizá la más importante es que el ICAM es el colegio profesional más grande de Europa con cerca de 78.000 colegiados, por lo que todo lo que esta nueva junta de Gobierno realice será indudablemente observado por las demás instituciones de la abogacía, nacionales e internacionales, y una vez comprobada su bondad y eficacia, posiblemente emulada por las mismas.

En consecuencia, el ICAM no tiene ninguna otra alternativa más que ser, en efecto, el altavoz que propicie que la Abogacía sea oída y respetada por todas las instituciones nacionales e internacionales, mediante una gestión bajo criterios de eficiencia, excelencia, rentabilidad, ética y transparencia en todos los ámbitos, aplicando las mejores prácticas de mercado. Además, a través de su ejemplo, el ICAM podrá ser fuente de inspiración para otras instituciones internacionales de prácticas tan esenciales para la sociedad civil de hoy en día como es el Turno de Oficio, envidiado por muchos colegios de abogados extranjeros; las iniciativas para promover la igualdad entre hombres y mujeres, así como la conciliación personal y profesional de nuestros colegiados; la rendición de cuentas con total transparencia; o la defensa a ultranza del secreto profesional y de la independencia e inatacabilidad del abogado en el legítimo y esencial ejercicio de su profesión, en un momento en el que en Europa estos derechos se han visto peligrosamente cuestionados.

Además de lo anterior, el ICAM tiene por delante otros retos que sin duda no pasarán desapercibidos para nuestros homólogos internacionales, como es crear un Centro de Estudios que se posicione como un referente mundial de formación continua y multidisciplinar, o como poner a disposición de los colegiados las mejores herramientas posibles de gestión del conocimiento, en un entorno cada vez más complejo en el que las herramientas tecnológicas evolucionan a un ritmo vertiginoso para lograr que el ejercicio de nuestra profesión sea cada vez más eficiente y competitivo.

El Decano ha propuesto a la Junta de Gobierno medidas de toda índole para asegurarse de que todo lo anterior se haga realidad y la Junta le ha respaldado en todas ellas, entre las que merece la pena destacar las siguientes: el nombramiento de una diputada con mucha experiencia profesional en el entorno internacional y con dedicación cuasi exclusiva en el desarrollo de la presencia internacional del ICAM, sobre todo en el ámbito europeo y anglosajón, con asistencia y participación en los debates y foros más importantes del ámbito de la abogacía mundial; hacer que el área internacional del ICAM dependa jerárquicamente de manera directa de Decanato, de forma que las decisiones

estratégicas se tomen siempre con la participación del Decano; análisis y modificación del formato de los famosos Encuentros en Madrid, referentes en el ámbito de la abogacía mundial, con objeto de que estos encuentros fomenten el intercambio cultural y de ideas e iniciativas para beneficio del mayor número posible de colegiados, despachos profesionales y empresas madrileñas; o la revisión del contenido y alcance de los convenios a firmar con otros colegios de abogados del entorno internacional, con objeto de adaptarlos a los nuevos intereses e inquietudes de nuestros colegiados, en un entorno global que evoluciona a una velocidad vertiginosa e impensable hasta hace poco tiempo.

En definitiva, la nueva Junta de Gobierno, con su Decano a la cabeza, no se va a conformar con gestionar los   múltiples y difíciles retos internacionales que tan brevemente se han apuntado en este traen causa de ser en la actualidad el mayor Colegio profesional de Europa, sino que además, está dispuesta y trabajando desde el primer momento para lograr que el liderazgo internacional del ICAM sea el que corresponde al mejor colegio profesional del mundo.

Tenemos 4 años y medio por delante, toda la ilusión posible y el apoyo de nuestros colegiados. Sin duda, lo lograremos.

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