Análisis

  • Marisol Cuevas. Directora del Turno de Oficio

Responsabilidad social del Turno de Oficio

El extraordinario compromiso de la abogacía con el establecimiento y la consolidación del Estado de Derecho, manifestado en el ejercicio de la defensa de los derechos y las libertades de los ciudadanos, tiene una especial trascendencia cuando hablamos de los profesionales que voluntariamente dedican gran parte de su tiempo a dar protección jurídica a los más vulnerables garantizando el acceso a la justicia y evitando situaciones de desigualdad y discriminación.

Me refiero a los abogados y abogadas que forman parte del Turno de Oficio, profesionales libres e independientes que no han dejado en ningún momento de garantizar la asistencia y defensa de quienes, por unas razones u otras, se encuentran en situación de desventaja social. Ser útiles a los demás y trabajar no para obtener un rendimiento económico sino una satisfacción moral, es lo más importante para ellos.

La razón de ser de estos profesionales es garantizar la tutela judicial efectiva, desempeñando su función en aquellas parcelas de mayor conflicto social, donde están en juego derechos esenciales para los ciudadanos: derecho a la libertad, a la vivienda, a la integridad física y psíquica, etc. Sin esta garantía los derechos fundamentales quedarían, para un gran número de personas, en un mero enunciado teórico.

Estos profesionales están presentes allí donde hay una víctima, un detenido, un ciudadano extranjero sin papeles, una persona desahuciada de su domicilio, o simplemente donde alguien necesita reclamar sus derechos e intereses frente al poder público o a los intereses privados. Sin cuestionarse el momento, el tiempo, el coste,ni la confianza de la que carecen en no pocas ocasiones.

La fundamental y primera preocupación de estos abogados ha sido y sigue siendo estar al lado de quien necesita consejo y ayuda legal, de quien no puede defenderse por sí mismo y de quien necesita un profesional para reclamar sus derechos. Con independencia de la remuneración que por ello vayan a obtener, lo que nunca tiene prioridad para ellos.

No hablamos aquí del derecho a la Asistencia Jurídica Gratuita, ni de cómo está o debiera estar configurada, ni de la responsabilidad del Estado como garante de este derecho que viene obligado a asegurar la igualdad de los ciudadanos ante la Ley. Hablamos de quienes día a día, desde tiempo inmemorial, vienen asumiendo el compromiso de defender las libertades y los derechos de los más desfavorecidos, de los abogados y abogadas que están en contacto con quienes se encuentran del lado de la realidad más débil y necesitada de protección.

Este compromiso traspasa el ámbito profesional para, en no pocas ocasiones, prestar también ayuda y apoyo personal y material a sus clientes. No haber cesado nunca en el cumplimiento de este deber social constituye el verdadero éxito de la abogacía. Hacerlo con responsabilidad, pericia y buen criterio engrandece y enorgullece a la profesión y a sus instituciones.

Sirvan estas líneas para agradecer la labor de los abogados y abogadas que diariamente trabajan en el Turno de Oficio, asegurando una sociedad más justa, pacífica y equitativa para todos.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para obtener información de su navegación por nuestro sitio web y poder realizar análisis de navegación y, en su caso, registro de su sesión. Si continúa navegando acepta nuestra política de cookies. Pinche en el siguiente enlace para obtener más información más detallada, así como de la desactivación de cookies: Más información.

Acepto