Análisis

Poniendo en valor el patrimonio cultural del Icam

Por José Mario Barabino Ballesteros. Director de la Biblioteca y del Archivo Histórico del ICAM

El pasado 9 de abril tuvimos la oportunidad de celebrar un acto de gran relevancia para esta ilustre Casa, en especial para su Biblioteca y Archivo Histórico. En el mismo, presidido por nuestro decano José María Alonso Puig con la presencia, entre otros, de la directora de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, Paloma Sobrini, de la diputada segunda Ángela Cerrillos, y del diputado bibliotecario Emilio Ramírez, el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid tuvo la oportunidad de mostrar a la abogacía madrileña, a la comunidad científica, a la sociedad civil en definitiva, el fruto de casi 10 años de trabajo: el Repositorio del Patrimonio Documental del ICAM. En él se hallan representados, en forma de objetos digitales, buena parte del trabajo desarrollado por el Colegio desde su creación hace ya más de cuatrocientos años. Este patrimonio cultural está constituido por las colecciones de documentos generados por la actividad de la Corporación —que constituyen el patrimonio documental—, los libros reunidos en el Fondo Antiguo de la Biblioteca, creada en 1852 —patrimonio bibliográfico—, o los objetos de carácter artístico, cuadros, objetos suntuarios, etc., que posee la institución, y forman parte del patrimonio histórico madrileño, según establece la Ley 3/2013, de 18 de junio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Como define la UNESCO, el patrimonio cultural «constituye el “capital cultural” de las sociedades contemporáneas».

Esta institución surgida como Congregación de los Abogados de la Corte en las postrimerías del reinado de Felipe II, cuyas Constituciones fundacionales serán aprobadas por Real Provisión de 15 de julio de 1596, imagen y modelo de otras corporaciones similares que surgirán a lo largo del siglo XVIII, afiliadas a la madrileña según sus estatutos de 1732, que durante más de dos siglos fue prácticamente una institución itinerante —pues no tuvo sede fija hasta bien entrado el siglo XIX—, sometida a las circunstancias que el devenir histórico ha deparado, ha sido capaz de obrar el pequeño —o gran— milagro de conservar casi intacto este patrimonio documental, con escasas pérdidas, más debidas a la incuria que al lento proceder del paso del tiempo.

Esta historia corporativa llega hoy hasta nosotros a través de la tecnología. Hace ya algunos años, al principio del presente siglo, en el seno de la Unión Europea se formula la denominada Agenda de Lisboa, cuya finalidad principal era dinamizar la economía europea a través del desarrollo de la sociedad del conocimiento basada en tres motores fundamentales: la investigación, la innovación y la educación. Desde este marco se impulsaron proyectos como la Biblioteca Digital Europea, Europeana -que cumplió diez años en noviembre del pasado año-, cuyo objetivo principal es reunir y salvaguardar el patrimonio cultural[1] europeo a través de las TICs, en la idea de conseguir «un mundo en el que cada ciudadano tenga acceso a todo el patrimonio cultural», en el que «el acceso sin trabas a la cultura posibilita una transformación positiva y necesaria del mundo en el que vivimos »[2]. Con este doble objetivo de difusión del patrimonio cultural colegial, por una parte, y por otra su conservación, abordó el Colegio el proceso de digitalización de su patrimonio documental y bibliográfico. A finales de 2018, Europeana contaba ya con casi 60 millones de objetos digitales, de los cuales España aporta en 2018 el 8,6% de los registros (5.000.037). Este Ilustre Colegio contribuye ya con 20.280 registros entre el Archivo Histórico y la Biblioteca Digital Histórica, una vez «recolectados»[3] por Hispana, el «agregador»[4] español que suministra los registros a Europeana. Baste decir aquí que los repositorios que se crean para guardar los objetos digitales —las imágenes digitalizadas y sus correspondientes metadatos—, se construyen siguiendo un protocolo denominado OAI-PMH (Open Archive Initiative- Protocol for Metadata Harvesting), cuya finalidad es permitir el acceso a los materiales en la web por medio de repositorios que, interoperando unos con otros, permitan el intercambio de metadatos, su almacenamiento y publicación, «interoperabilidad que tiene por objeto facilitar la difusión eficaz de los contenidos»[5].

Patrimonio Documental

Preservar la historia, la historia corporativa, la vida de nuestra corporación pues, como tuvimos ocasión de mencionar el día de la presentación, los documentos son representación de la actividad humana, constituyen una expresión de la memoria colectiva, fragmentos de vida de un cuerpo social, el de la abogacía madrileña. Nos permiten reconstruir su historia, entender su sentido y finalidad. En su materialidad escrita, pues no debemos olvidar que lo escrito permanece —scripta manent—, tienen la virtud de facilitarnos el conocimiento del pasado. Para los letrados —mujeres y hombres de letras en su acepción histórica original— son queridos, objeto de su trabajo, medios de prueba. No hay asunto sin expediente que no deba ser guardado con criterio de utilidad. No es ajeno al abogado el concepto del principio de procedencia, concepto básico de la Archivística moderna.

La tarea de crear un Repositorio del Patrimonio Documental ha sido un esfuerzo colectivo, que se ha proyectado también en el tiempo, en el que han participado distintas Juntas de Gobierno. Cuando hace nueve años iniciamos este proyecto de la mano de mi antecesora en la dirección de la Biblioteca, Charo García Paredes, no vislumbrábamos el resultado final. Se crearon entonces la Biblioteca Histórica digital y el Fondo Cortina digitalizado que proporcionaron, en un principio, visibilidad a unos recursos patrimoniales desconocidos, salvo para los escasos investigadores que se acercaban al Colegio para su estudio. Contamos también con ayudas externas, pues todas son pocas cuando se trata de empresas que se enmarcan en lo cultural. Gracias a las subvenciones concedidas por el Ministerio de Cultura en 2011 y 2013, en el marco de la Recomendación de la Comisión Europea de 24 de agosto de 2006 sobre la digitalización y accesibilidad en línea del material cultural y la conservación digital —dentro del marco de la mencionada Agenda de Lisboa—, pudimos poner en marcha este proyecto. Posteriormente sería la propia Corporación la que se emplearía a fondo disponiendo de recursos propios para continuar la tarea iniciada. Gracias al impulso de José Manuel Pradas Poveda, diputado bibliotecario de la Junta de Gobierno de Sonia Gumpert, que apostó decididamente por la tarea digitalizadora y procuró los medios necesarios para llevarla a cabo, pudimos dar continuidad a esta labor, hoy culminada con éxito gracias a la Junta que encabeza José María Alonso Puig, con Emilio Ramírez Matos, diputado al frente de la Biblioteca, que supieron entender la entidad de un trabajo de eminente carácter colegial, pues recoge la historia corporativa y trasciende el mero horizonte temporal contemporáneo. Sin el esfuerzo desarrollado estos dos últimos años, no podríamos contemplar hoy la labor realizada, que no acaba aquí, siendo más bien éste el principio de lo que ha de venir, pues la historia del Colegio la construimos día a día.

Desde las Constituciones fundacionales de la Congregación de los Abogados, aprobadas por Felipe II el 15 de julio de 1596, Libros de Actas, Acuerdos y Fiestas, Libros de Actas de Juntas de Gobierno, Patronatos, Partidas de incorporaciones, Libros de tesorería, Libros de incorporaciones con pruebas de limpieza de sangre, Inventarios de secretaría, Libros del Montepío, Licencias de Matrimonio —prerrogativa ésta de los antiguos decanos—, expedientes de colegiación, Libros de exámenes, etc., se integran en nuestro Repositorio del Patrimonio Documental del ICAM. Colecciones especiales también, que nos permiten conocer la vida y la actividad de los abogados de la segunda mitad del siglo XIX, o de principios del siglo XX como son los Fondos Cortina y Lazcano, los papeles profesionales de Manuel Cortina y Arenzana, generados en su actividad como uno de los más eminentes abogados de la segunda mitad del siglo XIX, y decano de esta casa durante más de 30 años, y el Fondo Lazcano, que reúne parte de los papeles personales de Felipe de Lazcano y Setién —abogado, empresario, político—, y también de su padre, el magistrado Pablo de Lazcano y del Valle.

Patrimonio Bibliográfico

Pero no sólo del patrimonio documental consta el repositorio, como hemos dicho, sino también del Patrimonio bibliográfico. De entre los más de 20.000 volúmenes que constituyen el fondo antiguo de la Biblioteca, una selección de 437 obras publicadas entre 1479 y 1852, además del Boletín del Colegio (1917-2008), digitalizado íntegramente, están presentes en el repositorio: entre ellos los seis incunables que posee el Colegio, bibliografía jurídica de los siglos XVI al XIX, entre los que destacan «bartolos», glosadores de las partidas, leyes de estilo, fueros, nueva y novísima recopilación, aquellas obras que, en palabras de nuestro recordado decano Luis Martí, constituyen el «Corpus iuris», el “Cuerpo del derecho” que «han sido y son los libros». Casi un millón de imágenes, cerca de 30.000 documentos podemos consultar ya en el repositorio, a través de la página web de la Biblioteca del ICAM.

Dentro de este vasto Fondo Antiguo de la Biblioteca destaca por su singularidad una obra ejemplo de la riqueza de este fondo patrimonial. Me refiero al manuscrito del Ordenamiento de Montalvo, las Ordenanzas Reales de Castilla, compuestas por el doctor Alonso Díaz de Montalvo (1405-1499), reconocido jurisconsulto castellano que desarrollará su actividad como jurista a lo largo del siglo XV con especial incidencia durante el reinado de los Reyes Católicos. Ostentará importantes cargos durante el reinado de Enrique IV, será miembro de su Consejo Real, oidor de la Audiencia y de la Chancillería de Valladolid, asistente y juez comisario de la ciudad de Toledo (1462-1463), o corregidor de Madrid en 1473. Su participación en importantes obras jurídicas de la época, como los Comentarios al Ordenamiento de Alcalá, el Repertorio de Derecho o la Segunda Compilación de Leyes; y la Glosa de las Siete Partidas, le proporcionarán una reputada fama como jurista, cuya culminación será el Ordenamiento que lleva su nombre. Realizado entre 1480 y 1483, conocerá su primera publicación en letras de molde en 1484, fecha de la impresión del primer incunable conocido del manuscrito, publicado en Huete por Álvaro de Castro.

Una hipótesis verosímil

El códice BICAM S.15-00001 —así lo denominamos por su signatura topográfica—, fechado entre 1480 y 1485, es una obra manuscrita, realizada en letra cortesana de códice, con capitulares bellamente decoradas en letra gótica libraria. Destaca especialmente la página que antecede a la parte dispositiva, profusamente ornamentada, en la que destacan los motivos de carácter nobiliario, representando las armas de los Reyes Católicos. Encuadernado en piel, en estilo mudéjar de época, poco sabemos de su llegada a la Biblioteca. Gracias al trabajo de investigación llevado a cabo por el personal del Archivo Histórico del Colegio, por Martín Palomero, técnico del archivo y Daniel Moya, becario, pudimos despejar dudas sobre la datación, características del soporte —papel y vitela—, tipología de las letras empleadas, encuadernación, etc. Solo existe otro ejemplar manuscrito de este Ordenamiento, guardado celosamente en la Biblioteca de El Escorial. Pero el ejemplar del Colegio, a diferencia del escurialense, está profusamente decorado, realizado para ser utilizado posiblemente como un regalo. Esto ha permitido a nuestros investigadores arrojar una hipótesis, no por arriesgada menos verosímil: hasta ahora se ha pensado que el ejemplar de El Escorial, el manuscrito Z-II-3 había sido la copia presentada a los Reyes. El acabado, la nobleza de los materiales utilizados, la rica ornamentación, y la encuadernación de estilo mudéjar, hacen de nuestro ejemplar el más adecuado para ser obsequiado a sus Católicas Majestades. Queda aquí abierta la puerta para futuras investigaciones sobre este manuscrito del que también puede disfrutarse ahora a través del repositorio. La Junta de Gobierno entendió con claridad que un ejemplar facsimilar de este Ordenamiento podría cumplir un doble objetivo: sacar a la luz una obra de significada rareza, y convertirse en el regalo institucional que una Corporación como el ICAM necesitaba para sus relaciones institucionales. Fruto de esta iniciativa es la edición llevada a cabo por la editorial Thomson Reuters con el patrocinio del Banco de Santander.

Mujer y Derecho

Por último, dentro de esta celebración del patrimonio cultural del Colegio, también presentamos el día 9 de abril la muestra de fondos del patrimonio bibliográfico que nos acompañará a lo largo de todo el año en el patio de la Biblioteca y con la que hemos concurrido por tercer año consecutivo a La Noche de los Libros, organizada por la Comunidad de Madrid. Se trata de la exposición titulada «Mujer y Derecho: la cuestión femenina en la Biblioteca del ICAM». Coordinada por la Unidad Técnica Bibliotecaria, y con la participación de todas las secciones de la Biblioteca del Colegio, presenta una selección de obras desde el siglo XVIII hasta la primera mitad del siglo XX, que reflejan el estado de la cuestión de la temática de la mujer en el ámbito del derecho y su repercusión en la sociedad. Asuntos como la igualdad cobran especial significado cuando se contemplan a la luz de la evolución del pensamiento jurídico y su traslación a la sociedad. Especial significación para el Colegio tiene el espacio dedicado a las primeras colegiadas en la corporación madrileña, Victoria Kent, Clara Campoamor, Matilde Huici, Carmen Cuesta del Muro, Concha Peña Pastor o Carmen López Bonilla, incorporadas al Colegio entre 1925 y 1930, que lo pudieron hacer gracias al cambio estatutario obrado en 1920, que facultaba a las mujeres para poder ejercer la abogacía.

El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid se constituye en una institución pionera en el mundo de los colegios profesionales, en cuanto al tratamiento de su patrimonio cultural, patrimonio bibliográfico y documental, que hoy nos enorgullecemos de poder ofrecer a la abogacía madrileña, a la comunidad científica, y en definitiva, a la ciudadanía, a cualquiera que tenga la curiosidad suficiente para acercarse a la historia de una Corporación cuatro veces centenaria.


[1] ESTRATEGIA de contenidos de Europeana: contenidos adecuados para el usuario en el momento justo. Traducción al español de Europeana Content Strategy , Marzo 2017. https://pro.europeana.eu/post/europeana-content-strategy

[2] Op. cit.

[3] Por recolección se entiende específicamente la recogida de los metadatos de una serie de repositorios distribuidos en un almacén de datos combinados

[4] Lector o recopilador de contenidos. FUNDEU. Disponible en: https://www.fundeu.es/escribireninternet/lector-de-contenidos/

[5] OAI para principiantes - tutorial en línea del Open Archives Forum. Disponible en: http://travesia.mcu.es/portalnb/jspui/html/10421/1823/page1.htm

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