Análisis

Metaverso: implicaciones legales

ICAM

De izquierda a derecha: Andy Ramos, Juan Jiménez, Alejandro Touriño, Enrique Aznar, Cristina Carrascosa y Bartolomé Martín. Foto: ACN.

  • Modera: Enrique Aznar, Profesor adjunto de IE University.
  • Intervienen: Andy Ramos, Profesor adjunto de IE University. Socio Pérez Llorca; Bartolomé Martín, Socio de data privacy, cybersecurity y digital assets de Squire Patton Boggs; Cristina Carrascosa, Profesora adjunta de IE University. CEO ATH21; Juan Jiménez, Profesor adjunto de IE University. Director de política digital pública del Grupo Santander; Alejandro Touriño, Profesor adjunto de IE University. Socio Director Écija.

Definir el metaverso resulta complejo, porque no existe un concepto unificado ni una norma que establezca qué significa. Conjuga el mundo de la realidad virtual, por otro lado ya existente hace 20 años, especialmente en el ámbito de los videojuegos, pero ni siquiera puede concretarse el nivel de inmersión que se requiere para poder hablar de metaverso. Partiendo de este desacuerdo sobre qué es, si existe o no a día de hoy dependiendo de esa definición y cuántos modelos podemos encontrar, los ponentes realizan una aproximación sobre el futuro del mundo digital, las oportunidades que ofrece y los retos que implica.

¿Qué es el metaverso? ¿Metaverso o metaversos?

“En los años 90, cuando nació internet, eran autopistas unidireccionales de información. A partir del 2004 pasamos a la web 2.0 en la que se convierte en algo más interactivo. Con la llegada de la tecnología de registros descentralizados, entramos en el nuevo paradigma de web 3.0: los usuarios pueden pasar a ser propietarios, permite que tengan el control y puedan usar una nueva forma de internet anónimamente. Esta web 3.0 permite el nacimiento del metaverso”, contextualizaba Aznar.

“El metaverso es una expresión nueva, inmersiva, en la que el usuario busca no tanto ya consumir contenido, ni escribirlo o construir modelos de negocio, sino poder poseer, poder tener sentido de pertenencia de comprar activos digitales que sirven para la vida cotidiana, para el entretenimiento, pero también para modelos de negocio nuevos”, explicaba Jiménez, para quien el metaverso “conecta ese usuario al concepto de owner”.

Para Ramos, por el contrario, “el metaverso no existe a día de hoy y no lo va a hacer hasta dentro de muchos años, por lo menos como lo venden, como la película de Ready Player One. Existen mundos virtuales desde hace muchos años, pero hasta que podamos entrar como un avatar de Fornite, deambular en el WOW, o ver una película con amigos en Netflix, hace falta una capacidad de computación que no tenemos aún, unos estándares, y que la industria se ponga de acuerdo con unos consorcios que no existen a día de hoy. Me gusta lanzar un mensaje prudente, con tranquilidad porque todavía el metaverso no existe”, insistía.

“Hay confusión sobre qué es metaverso y también muchos conceptos”, postulaba Carrascosa, “para mí existe sin las aspiraciones de ser inmersivo, a nivel incluso de hardware. Son distintos de los mundos virtuales donde se trata simplemente de desarrollar una base. El elemento diferenciador es la parte de las economías tokenizadas, la posibilidad de convertir activos en activos tokenizables y programables”, explicó, en referencia al “metaverso crypto que no tiene aspiración de convertirse en una especie de Star Wars, simplemente reúne gente, es un producto muy de nicho, totalmente abierto y literalmente son casi imposibles de controlar a nivel de lo que se desarrolla en ellos”.

Touriño, por su parte, sostuvo que “se trata de una evolución de internet. Ya no es una situación donde yo estoy con mi ordenador, con mi tablet o mi smartphone, sino que necesito unas gafas. A fecha de hoy es un hardware muy invasivo, muy poco amable, pero en los 80 los directivos de la quinta avenida de Nueva York llevaban unos teléfonos móviles terribles que servían para muy poco y tenían muy poca funcionalidad y eso eran los orígenes de lo que hoy todos llevamos en el bolsillo. La conjunción de diversas tecnologías, blockchain, realidad virtual y similares, a través de unas gafas, nos va a permitir el rol tan inmersivo que tiene esa web 3, donde todo es virtual”.

Por último, Martín habló de varios metaversos, “hay un metaverso inmersivo, pero habrá otros semi inversivos que nos van a facilitar ir por la calle con unas gafas y poder estar a la vez paseando por una calle en Madrid y por la calle en Madrid virtual, acercarte a una estatua y ver quién la hizo, dejar un comentario... eso tiene una dimensión cultural y social muy relevante. El metaverso es persistente y conectado a la realidad”, expresaba, “tiene mucho recorrido económico desde el punto de vista del marketing”.

Aplicabilidad y legislación

“A fecha de hoy el estado tan poco evolucionado del metaverso nos invita a pensar que va a haber un montón de casos de uso, pero no somos capaces de definir cuáles van a ser. La tecnología no debe servir para florituras que no aportan cosas sino para evolucionar en nuevas oportunidades que se planteen al usuario”, señalaba Touriño.

“Ya lo que queremos es interactuar en ese entorno totalmente digital, no sólo crear contenidos, relacionarnos. Es interesante lo que viene”, apuntaba Martín.

Así, las potenciales aplicaciones son muchas, señalando Jiménez como ejemplos “el eLearning, que la pandemia ha venido a acelerar en sus procesos de virtualización, y también en los entornos de trabajo, aunque habrá que ver cómo lo gestiona el Derecho Laboral”.

Precisamente, sobre cómo va a reaccionar el mundo jurídico a estas nuevas realidades, Ramos recordaba que “la ley es muy resiliente, y también los convenios. En los últimos 25 años ha habido evoluciones, Europa, de forma muy valiente, está tomando la iniciativa en la legislación digital y nos están copiando en otros estados”. En este sentido, explicaba Jiménez, “la UE viene a propugnar una identidad digital única para los 27 estados a través de una european wallet que está en cocina, viendo a ver cómo va a interactuar con las nacionalidades y sistemas de los estados miembros. Ahí hay un juego de identidad y de interoperabilidad entre los diversos mundos que es una gran oportunidad encima de la mesa”.

Aunque la mesa coincidió en que no se trata de crear un nuevo cuerpo normativo, sino de adaptar lo que ya existe, Carrascosa reflejó que “en el terreno fiscal posiblemente sea donde más controversia vaya a haber. Hay muchos productos que son complejos de calificar en la estructura tributaria que tenemos y no puedes permitirte no ser conservador por las cantidades que se manejan”.

Para Martí sin embargo “el tema clave es la privacidad, lo que se va a monetizar en los metaversos, a un nivel sin precedentes, no sólo porque todo lo que hay es digital y genera información, sino porque vamos a pasar a un punto en el que se va a poder captar el perfil proxémico, que es lo que no queremos manifestar. Es el lugar donde vamos a estar más monitorizados y además con una falsa sensación de privacidad”, advirtió.