Análisis

“La sociedad civil puede estar satisfecha por cómo el Colegio ayuda a los ciudadanos”

Entrevista a Javier Jiménez-Ugarte, presidente de la sección de Colegiados no ejercientes

Tras una larga y exitosa carrera al servicio de la política exterior española, Javier Jiménez-Ugarte decidió retomar una antigua vocación, los estudios en Derecho, y acercarse al Colegio de Abogados de Madrid para abanderar la causa de los no ejercientes, un colectivo al que pertenece desde hace casi 30 años y que, con 33.580 miembros, aglutina al 43% de los colegiados del ICAM. Desde la presidencia de la nueva Sección, su primer objetivo es averiguar quién está detrás de esa cifra para encontrar la mejor manera de acercar e integrar en la vida colegial a quienes históricamente más alejados han estado de la institución.

Para entender por qué un diplomático de carrera, tras haber re­corrido medio mundo, decide hacerse cargo de un proyecto para visibilizar a un colectivo tan numeroso como desconocido para la Abogacía madrileña, lo primero es atender a la demo­grafía. En España, la esperanza de vida en el momento de la jubilación es de 19 años, 14 en el caso de quienes, como Ja­vier Jiménez-Ugarte, se retiran a los 70 tras casi medio siglo de servicio activo. “Ante el interrogante de qué hacer durante esos próximos años, decidí volver a una vieja vocación mía que fue los estudios de Derecho y empecé a acercarme al Colegio de Abogados”.

En Serrano 9 entró en contacto con otros compañeros en la misma situación y, coincidiendo con la última convocatoria de elecciones a la Junta de Gobierno, acuñó la idea de crear un espacio de encuentro para los no ejercientes con el objetivo de acercarlos y que conociesen mejor los servicios del Colegio. “Me convertí en defensor de una idea que compartían la Junta de Gobierno anterior y la nueva, que es quien la ha impulsado definitivamente”.

Su primer objetivo al frente de este proyecto será tratar de po­nerle cara a todos esos colegiados y colegiadas que no ejercen como principal profesión la abogacía. “Es un gran interrogante, he hablado con miembros de la Junta de Gobierno, con gente muy vinculada al Colegio y no se sabe exactamente qué hay detrás de ese número.” Abogados de empresa, asesores legales, docentes, funcionarios, políticos… se pueden intuir algunos de los perfiles más comunes, pero se desconoce cuáles son los grupos mayoritarios dentro de ese 43% de no ejercientes que hacen del ICAM el colegio profesional más grande Europa. Des­cubrirlo será el primer gran desafío de Jiménez–Ugarte, que se propone impulsar un estudio y a partir de los resultados buscar puntos de interés común para ir dando forma a la agenda de la sección. “Conociendo mejor a quién representan esos más de 33.000 no ejercientes podrán surgir temas de interés común, incluso de interés común profesional”.

El siguiente reto que asume Jiménez-Ugarte es el de convertir la sección en una suerte de mecanismo de acercamiento bidirec­cional que permita al mismo tiempo dar a conocer las ventajas de ser colegiado y canalizar las aportaciones de un grupo con un enorme potencial de contribución a las actividades que im­pulsa la institución.

“Habrá que hacer una campaña de divulgación para dar a co­nocer los servicios que ofrece el Colegio a este colectivo. Yo personalmente me inscribí como colegiado no ejerciente en los años 80, y en ese momento lo que me atrajo fue el seguro médico y la Mutualidad de la Abogacía.” Desde entonces, el ICAM ha ido abriendo cada vez más las puertas de la ins­titución, situando al colegiado en el centro, y hoy en día son muchas las actividades que pueden de ser de interés para los no ejercientes. Una de las más destacadas es, sin duda, el auge de las secciones.

Además de aumentar su nú­mero hasta las 41 actuales (39 activas y dos en camino), y de dotarlas de un mayor presu­puesto, la Junta de Gobierno se ha propuesto potenciar la colaboración entre las sec­ciones. Una meta, la de la transversalidad, a la que pue­de contribuir decisivamente la sección de no ejercientes. “In­tensificar la labor de las sec­ciones a través de un criterio de transversalidad es una de las metas de la nueva Junta de Gobierno, y en el caso de los no ejercientes es un sine qua non, tenemos que lograr atraer a los colegiados acer­cándonos a algunas seccio­nes”.

Este tipo de sinergia podría surgir de forma natural con una de las secciones de próxi­ma creación, la de Mediación y Arbitraje. “Desde que dejé el Ministerio de Exteriores me he interesado por estos temas y es posible que dentro de la sección de no ejercientes haya otros interesados en mediación y arbitraje.” Te­niendo en cuenta que para ser mediador no se necesita ser ejerciente, el trabajo en conjunto entre ambas secciones podría ser muy fructí­fero, pero también con otras como las de Ur­banismo, Compliance, Igualdad, Abogados de Empresa, Extranjería o Internacional, por citar algunas. “Desde la sección no nos van a faltar intereses o iniciativas que poder atender gracias a la existencia de las otras secciones existentes”.

La nueva sección también puede jugar un pa­pel determinante a la hora de materializar otro de los objetivos estratégicos de la Junta de Gobierno: aumentar el papel y la presencia de la Abogacía en la sociedad civil. En ese senti­do, resulta vital saber cómo se percibe al ICAM desde fuera. “Mi impresión es que este Colegio, nada más contactarlo, te das cuenta de que está muy bien gestionado desde hace tiempo, que tiene un gran prestigio, y en consecuencia la sociedad civil puede estar muy orgullosa de cómo un centro como este ayuda en sus ne­cesidades al ciudadano que la requiere”.

En esa labor de acercamiento mutuo que se propone llevar a cabo la sección será espe­cialmente valiosa la aportación de los colegia­dos procedentes del ámbito institucional y de la política. “Detrás de esos más de 33.000 no ejercientes tiene que haber muchos políticos, porque en la vocación política, una de las pre­paraciones más idóneas para ejercerla a nivel local, autonómico o nacional es la formación jurídica. El abogado que se acerca al mundo de la política está en contacto con esa sociedad civil”.

Dicho y hecho. Apenas un día después de que la Unión Europea aprobara el acuerdo del Bré­xit, el 26 de noviembre arrancaba la Sección de no ejercientes con una sesión dedicada a una de las principales inquietudes de su presidente, la política internacional, con la participación de un antiguo ministro de Asuntos Exteriores. En un momento en el que la internacionalización ha dejado de ser una alternativa para convertirse en casi una obligación estratégica para los grandes despachos españoles, la imagen que proyecta el sector legal en el exterior se vuelve funda­mental a la hora de hacer y de atraer negocios.

Desde su experiencia como Embajador de Es­paña en varias capitales europeas, y tras haber pasado también por el Alto Comisionado para la Marca España (ahora denominado España Global), Jiménez–Ugarte resalta la conexión entre el mundo jurídico, el mundo de los ne­gocios y el mundo de la generación de riqueza. “En casi todos los países de nuestro entorno, los abogados como profesión tienen un pres­tigio y la gente los valora, son un gigantesco grupo profesional a nivel mundial en el que hay unas identidades de criterios y de valores. Si es un colectivo profesional exitoso, la abogacía realza mucho la imagen del país fuera, porque los problemas jurídicos no son solo los nacio­nales sino los internacionales.” En ese sentido, el sector legal español tiene motivos para la satisfacción: “tiene un nivel muy alto en la de­fensa de los valores jurídicos y en el ejercicio de la profesión de abogado. Por ejemplo, res­pecto al funcionamiento del Turno de Oficio, España puede estar muy orgullosa porque es algo que no tienen igual de bien gestionado en otros países”.

Trayectoria profesional

A lo largo de su trayectoria profesional, Javier Jiménez-Ugarte ha ocupado numerosos car­gos de responsabilidad, dentro y fuera de España, en distintos ministerios y bajo distintos gobiernos. Tras finalizar sus estudios en la “Escuela de Funcionarios Internacionales” con el nº1, ingresó en la Carrera diplomática en 1972, ocupando distintos y variados destinos durante 45 años de servicio activo. En el extranjero, trabajó en las Embajadas en El Cairo, Roma, y Bruselas (OTAN), asumiendo los Consulados Generales en Houston, Nador, Tetuán (Larache), y Edimburgo. Fue además Embajador de España en Argelia, en Atenas, y final­mente en Estocolmo.

En el Ministerio de Exteriores fue director del Gabinete del SE, Secretario General Técnico y DG del Instituto de Cooperación Iberoamericana. También ha sido Secretario General de Política de Defensa y en su último destino en Madrid trabajó en la Oficina del Alto Comisio­nado para la Marca España. Es autor de los libros Viaje Real a Grecia y Práctica Consular e Inmigración, habiendo traducido del griego al español El abogado, de Trifon Kutalidis.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para obtener información de su navegación por nuestro sitio web y poder realizar análisis de navegación y, en su caso, registro de su sesión. Si continúa navegando acepta nuestra política de cookies. Pinche en el siguiente enlace para obtener más información más detallada, así como de la desactivación de cookies: Más información.

Acepto