Análisis

  • Katharina Miller. Presidenta de la Asociación Europea de Mujeres Juristas (EWLA)

El desafío de la conciliación: una perspectiva europea

Escribir un artículo —y desde una perspectiva europea— sobre las dificultades para conciliar la vida profesional y personal en el ámbito de la abogacía es un reto que acepto encantada.

Y es un reto porque actualmente, y a nivel europeo, nos faltan datos para entender mejor la situación de la abogacía dentro de los 28 estados miembros. Si observamos la gran cantidad de datos que ha ido coleccionando y publicando el Instituto Europeo de Igualdad de Género, podemos hacernos una idea del estado general de la conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los hombres y las mujeres en la Unión Europea (UE).

De acuerdo con el Índice de Igualdad de Género 2017, el 37,5% de las mujeres cuidan y educan a sus hijas[1] o nietas, ancianas o personas con discapacidad, todos los días. El 24,7% de los hombres asumen estas tareas. También son más las mujeres que cocinan y/o realizan tareas domésticas todos los días (un 78,7%) que los hombres (33,7%). Sin embargo, son más los hombres (31,9%) que realizan actividades deportivas, culturales o de ocio fuera de su hogar, al menos diariamente o varias veces a la semana, comparado con el 27,5% de mujeres. Sorprende, no obstante, la igualdad manifiesta (ligeramente superior en las mujeres) entre quienes realizan actividades voluntarias y caritativas al menos una vez al mes: 12,2% de mujeres, 11,4% de los hombres.

Gracias al gran esfuerzo de nuestra compañera británica Christina Blacklaws, el Colegio de la Abogacía de Inglaterra y Gales (The Law Society of England and Wales) hizo una encuesta a nivel internacional, entre noviembre de 2017 y enero de 2018, para recabar información sobre el bienestar de la abogacía en general. En cuanto a los datos obtenidos, destaca particularmente el que un 49% de todas las personas encuestadas opina que la falta de conciliación de la vida familiar y la vida profesional en la abogacía impide que las mujeres puedan ascender a niveles superiores.

Una de las repuestas legislativas de la Comisión Europea es la Directiva (UE) 2019/1158 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de junio de 2019, relativa a la conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores, y por la que se deroga la Directiva 2010/18/UE del Consejo (publicada en OJEU L 188, p. 79, el 12 de julio de 2019). Por cierto, dicha directiva, que entró en vigor el 1 de agosto de 2019, se desarrolla tras la retirada de la directiva sobre el permiso de maternidad en el 2015 y tiene su origen en el número 9 de los 20 principios del Pilar Europeo de Derechos Sociales para abordar los desafíos a los que se enfrentan cuidadores y progenitores que trabajan. Uno de los objetivos de la directiva es romper con “el desequilibrio en el diseño de las políticas sobre conciliación de la vida familiar y la vida profesional entre hombres y mujeres” porque “incrementa los estereotipos y las diferencias de género en materia laboral y familiar”.

La directiva introduce en el artículo 4 el permiso de paternidad. Los padres que trabajan podrán tomar al menos 10 días laborables de baja por paternidad con ocasión del nacimiento de la niña. Respecto al permiso de paternidad, el progenitor recibe una remuneración o una prestación económica equivalente a un caso de interrupción de sus actividades por motivos relacionados con su estado de salud, artículo 8 (2) de la directiva.

El artículo 5 de la directiva regula el permiso parental de al menos cuatro meses por progenitora, de los cuales dos meses no son transferibles entre las progenitoras. Las progenitoras pueden solicitar el permiso en formas flexibles (a tiempo completo, a tiempo parcial o de otra forma flexible). Los dos meses no transferibles de permiso parental serán remunerados con una prestación económica a un nivel establecido por los estados miembros (artículo 8 (3) de la directiva).

El permiso para cuidadoras se establece en el artículo 6 de la directiva. La cuidadora se define en el artículo 1 letra d) como “trabajadora que dispensa cuidados o presta ayuda a una familiar o a una persona que viva en el mismo hogar que la trabajadora y que necesite asistencia o cuidados importantes por un motivo médico grave, conforme a lo definido por cada Estado miembro”. De acuerdo con dicha medida legislativa europea, todas las trabajadoras tendrán derecho a cinco días laborables al año y sin remuneración o prestación económica.

La directiva amplía el estándar mínimo para la flexibilidad en el trabajo (artículo 9). Todas las trabajadoras con hijas de hasta al menos 8 años, y todas las cuidadoras, tendrán derecho a solicitar fórmulas de trabajo flexible para ocuparse de sus obligaciones de cuidado. El articulo 3 (f) de la directiva define dichas fórmulas como “la posibilidad de las trabajadoras de adaptar sus modelos de trabajo acogiéndose a fórmulas de trabajo a distancia, calendarios laborales flexibles o reducción de las horas de trabajo.”

Dado que la clientela de la abogacía está (mal) acostumbrada a acudir a las letradas en cualquier momento, solicitando apoyo y ayuda inmediata y la competencia es muy grande, estamos en una fase de ofrecer nuestros servicios las 24 horas durante los siete días a la semana, en total los 365 días al año. Tal y como han publicado en su estudio y análisis en el 2018[2] las abogadas mexicanas, los programas de flexibilidad —jornada flexible, trabajo remoto y horarios compartidos— pueden ser una de las soluciones. Esto solamente puede funcionar si la abogacía acepta dichos programas de flexibilidad y en tanto no castiguen o muestren un trato menos favorable a las personas que adoptan las nuevas medidas. Por otro lado, hay que “reeducar” a los clientes y acostumbrarles a contactar con la abogacía en horario laboral y no en cualquier momento.

En ese sentido, es muy importante llegar a un acuerdo dentro de la abogacía y evitar el castigo o la discriminación a personas innovadoras que quieren probar las nuevas medidas. El 1 de julio se celebró un evento en la Comisión Europea, coorganizado por la IBA (International Bar Association, por sus siglas en inglés) y la Organización Internacional del Trabajo, en el que se presentaron los resultados de una encuesta sobre bullying[3] y acoso sexual en el sector legal. De acuerdo con los datos aportados por casi 7.000 profesionales del derecho de 135 países, “el bullying está muy presente en el sector legal, afecta a una de cada dos mujeres encuestadas y a uno de cada tres hombres encuestados.”

Resumiendo, quiero ser optimista porque creo que hemos avanzado mucho. No obstante, ahora hay que seguir mejorando la conciliación de la vida familiar y la vida profesional en la abogacía, para que todas podamos disfrutar de nuestra profesión y de nuestra vida.


[1] En este artículo, se usa el femenino genérico. Los hombres varones se pueden sentir incluidos.

[2] Inclusión de la mujer en puestos de liderazgo, estudio y análisis por Marea Consulting, 2018.

[3] Bullying y acoso sexual en el sector legal en https://www.ibanet.org/Article/NewDetail.aspx?ArticleUid=fb66f1f2-2b0e-4e22-9299-cb7438449dd6

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