Análisis

  • Almudena Galán Vicente. Abogada colegiada en ICAM, periodista y perito calígrafo judicial de ANPEC

Cómo pedir una prueba pericial caligráfica

La escritura forma parte de nosotros. Nace, se desarrolla y muere con cada persona. Por lo tanto, la escritura de cada sujeto es única, pues está compuesta por una serie de rasgos, movimientos y trazos característicos del escribiente que no se pueden imitar, ya que son inconscientes y automáticos.

¿Pero por qué decimos que la escritura de una persona es única? El acto de escribir depende del cerebro y no de la mano que ejecuta las grafías. Por eso es indiferente que escribamos con la mano izquierda, con la mano derecha, con un pie o con la boca, ya que esos gestos característicos (muchas veces inapreciables para el ojo inexperto) se reproducirán siempre. Como se suele decir en pericia caligráfica, el autor de un manuscrito siempre dejará su "tarjeta de visita".

Los gestos que deja cada escritura o firma son determinantes para averiguar si una persona ha escrito o firmado algo. Y ahí es donde entra en juego la figura del perito calígrafo, el encargado de examinar las muestras de escritura o las firmas para determinar su autoría.

Esta labor es en muchas ocasiones fundamental para resolver un proceso judicial. Pero, para ello, es necesario que los abogados pidan correctamente las pruebas que les interesan. ¿Cómo deben pedir los abogados una prueba pericial caligráfica?

¿Qué es la pericia caligráfica?

La pericia caligráfica es una técnica que engloba un conjunto de métodos grafotécnicos y grafológicos que permiten identificar la autoría de un texto manuscrito o de una firma a través del método del cotejo o comparación con muestras indubitadas (no dudosas). Los documentos cuya autoría se cuestiona reciben el nombre de documentos dubitados.

Por otro lado, la pericia caligráfica también engloba la detección de manipulaciones de documentos. Por ejemplo, raspados, tachados, borrados, calcados o añadidos.

No hay que confundir a los peritos calígrafos con los grafólogos. Mientras que los peritos tienen formación para determinar la autoría de una letra o de una firma y examinar manipulaciones de documentos, los grafólogos estudian la personalidad de un individuo a través de su letra en textos manuscritos.

¿Para qué sirve un informe pericial caligráfico?

Un informe pericial caligráfico sirve para determinar la autoría de un texto manuscrito o de una firma o si se ha producido una manipulación en un documento. Se trata de un medio de prueba en el proceso judicial que nos permite saber si alguien firmó un documento o escribió un texto.

Si en las conclusiones el perito indica que el texto o firma no se corresponde con las muestras indubitadas o que el documento ha sido manipulado, podríamos estar ante un delito. El más habitual es el delito de falsedad documental[i].

¿Cuándo debo solicitar los servicios de un perito calígrafo?

Los abogados pueden recurrir a un perito caligráfico a través de dos vías: privada y judicial.

Por un lado, pueden contratar a un perito calígrafo privado de su elección. El servicio puede consistir en la valoración de un caso o en la realización de un informe, independientemente de que se haya iniciado el proceso judicial o de que otro perito caligráfico haya emitido un informe previo. En este último supuesto hablamos de un contrainforme, que puede incluir o no refutaciones de las conclusiones del primer informe.

Por otro lado, una vez que se ha iniciado un proceso judicial, los abogados pueden solicitar en la proposición de pruebas la intervención de un perito calígrafo judicial. En este caso no pueden elegir al perito que quieran, sino que se cita al perito que corresponda por orden de lista.

En todo caso, es recomendable que los abogados pidan un informe caligráfico cuando estén seguros de que les va a favorecer en sus pretensiones. Los peritos calígrafos son técnicos profesionales y sus servicios no son baratos, por lo que el condenado en costas tendrá que hacer frente a un elevado gasto.

Pasos para pedir una prueba pericial caligráfica

Muchas veces estamos tan metidos en un caso que no nos damos cuenta de que otras personas pueden no entender a qué nos referimos cuando les hablamos del documento 19 o del anexo J. Cuando un perito llega al juzgado y le dan el expediente, muchas veces tiene que buscar entre interminables páginas el objeto de la pericia.

Este engorroso paso debería evitarse siempre, ya que, en un mundo ideal, el perito recibiría tan solo los documentos dubitados y, de haberlos, también los indubitados. El perito no es parte en el proceso y no tendría que rebuscar entre informaciones que muchas veces son sensibles o privadas, algo que podría vulnerar la Ley Orgánica de Protección de Datos.

Además, los abogados deben ser especialmente claros y directos a la hora de solicitar la prueba. Una redacción enrevesada o una solicitud liosa solo llevará a la confusión del perito, lo que puede perjudicar los intereses de los clientes.

Por lo tanto, a la hora de solicitar una prueba pericial caligráfica, es recomendable seguir estos pasos:

  1. Determinación de los documentos dubitados de forma clara. Si el expediente tiene las páginas numeradas, se puede hacer referencia al propio documento y a la página. En todo caso, se deben evitar expresiones complicadas y denominaciones imposibles y explicar lo que queremos de manera breve y sencilla.
  2. Determinación precisa del número de firmas, de los documentos o de los textos que se desean cotejar.
  3. Si existen varias firmas o textos en un documento, se deben señalar claramente cuáles queremos que analice el perito. En estos casos es recomendable utilizar una reproducción de los documentos y señalar con flechas o con figuras las firmas o textos correspondientes.
  4. Si queremos designar algún documento como indubitado, hay que tener mucho cuidado, pues estamos admitiendo que esa firma o texto corresponden a su presunto autor y el perito tendrá que ceñirse a dicha afirmación para realizar el análisis.
  5. Aportar siempre los documentos originales (si existen), incluso aunque no lo solicite el perito.

Si seguimos estos pasos, facilitaremos el trabajo al perito y evitaremos confusiones que pueden menoscabar los intereses de nuestros clientes. Al fin y al cabo, cuando un abogado solicita una prueba pericial caligráfica está contratando los servicios de un profesional para que valore un aspecto esencial en un proceso judicial y debe dejar claro lo que necesita. Por desgracia, los peritos no son adivinos y se ceñirán a lo solicitado expresamente en las pruebas aceptadas.


[i] ¿En qué consiste el delito de falsedad documental?, recuperado de https://iurisnow.com/es/articulos/falsedad-documental/