Análisis

  • Guillermo Peláez Rodríguez. Jurista y Periosdista

Burocracia

¿Qué es la burocracia?

La burocracia es el arte de hacer que lo fácil parezca difícil a través de formalismos enervantes que no sirven para nada.

Lo primero que me enseñaron en mi primer día de clase en la Universidad Carlos III de Madrid, es que en Derecho  2 + 2 no son siempre 4 , si no que en las ciencias jurídicas todo depende del enfoque que demos a los problemas legales, no existiendo una solución unívoca sino multitud de distintas alternativas para un mismo problema , lo cual fue un gran alivio para alguien de letras traumatizado con las ciencias exactas.

Asimismo, hasta mis comienzos en la jungla laboral, pensaba que la línea recta era la distancia más corta que unía dos puntos, es decir, si estaba en el punto “A” y necesitaba llegar a “B”, lo más lógico era seguir “todo recto”; sin embargo, la experiencia me ha demostrado que cuando tratamos con la Administración las  rectas se transforman en curvas geodésicas en las que el espacio-tiempo se deforma por la confluencia de campos gravitatorios atraídos por la celulosa.

Sé que dicho así no se entiende nada pero , de forma más gráfica , todo se reduce en la Administración a pasar previamente por un interminable laberinto de papeleo para resolver asuntos que bien se podrían resolver en 10 días, ¡ qué digo en 10 días…, en 10 minutos! , y que sin embargo tardan 10 meses.

Da igual el trámite de que se trate, cuando se lidia con la Administración todo son trabas, impedimentos y palos en las ruedas con el objetivo de conseguir que el solicitante desfallezca en el intento antes de cumplir su objetivo y, no intenten , no se les pase siquiera por la cabeza el intentar luchar por su cuenta y riesgo contra la Administración ya que se chocarán contra un muro de hormigón armado imposible de erosionar por más que le golpeen con toda la razón del mundo .

Para esto estamos los Abogados, para “pelearnos” contra estos Gigantes molinos con aspas afiladas que cortan el viento cuyo único objetivo es “soplarle” su dinero en forma de multas,  impuestos y recargos . No olvide que siempre acabará pagando en salud su osadia de entablar batalla contra la poliédrica Administración que , por defecto, siempre tiene razón en su sinrazón de la razón.

¿Entienden algo?. Yo tampoco, esto es gráficamente la respresentación de la burocracia. Se trata de complicar todo de tal manera que el ciudadano no tenga el derecho a comprender ni a saber cómo actuar.

He de confesar que tengo clientes que son médicos, arquitectos e ingenieros y que me envian las resoluciones judiciales que han recibido para que se las “traduzca” a lenguaje llano entendible y he de confesar que en ocasiones tengo que leer, releer y volver a leer la notificación para interpretar lo que se quiere decir.

Imagínese si acude a una Notaria a preguntar sobre una casa que ha heredado con toda la ilusión del mundo y  le dicen que “  la elevación a escritura pública de la enajenación del inmueble como nudo propietario está sujeta como “conditio sine qua non” a la defunción del usufructuario como cónyuge supérstite”. En ese momento caben varias opciones:

  • Pufff…Y yo que pensaba que heredaría algo de mi padre… y al final seguro que me toca pagar.
  • Ehhhh…..A ver cómo salgo de esta situación sin que el Notario piense que soy tonto.
  • Entonces….¿para heredar qué tendo que hacer?
  • Ehhh…¿Cómo ha dicho eso del cónyuge que debe morir…y que….pero entonces…?
  • ¿Le digo que me lo dé por escrito para preguntarle a Google? Y así no parecerá que no he entendido nada.
  • Perdone, y entonces… ¿ si usted fuera yo qué haría para heredar?.

Fíjese , lo fácil que hubiera resultado decir que “ no podrá vender la casa hasta que no fallezca su madre que es la que tiene el uso y disfrute de la vivienda hasta que muera”.

Esto puede parecer irreal pero no lo es en la vida real. En mis prácticas de último año de carrera ejercí como pasante en la Notaría de D. Pedro Gil Bonmatí en Getafe y recuerdo que miraba las caras de los clientes mientras el Notario  soltaba ensimismado sus alocuciones jurídicas con su mejor voluntad y les juro que los clientes pese a no enterarse de nada  no le interrumpían por pudor . Se me quedó grabada la imagen de una pareja joven que mientras hablaba el Notario sobre diferentes figuras jurídicas  se quedaron mirándose el uno al otro como diciendo ¿ pero es esto lo que queríamos hacer en la Notaria? .

No podría cerrar esta sección sin hacer mención a unas anécdotas sobrecogedoras que demuestran  la involución del sistema en el que vivimos.

Recuerdo que en cierta ocasión me encontraba en Vía Lusitana  realizando unos trámites en la Consejería de Empleo y asistí atónito a una escena Kafkiana en la que un funcionario solicitaba incesantes documentos a una chica para poder beneficiarse de una ayuda para la implementación del comercio “on line” en la Comunidad de Madrid. Yo veía cómo esta solicitante estaba sudando mientras organizaba todo su taco de documentos , hasta que el empleado público le solicitó los originales, momento en el que sus piernas empezaron a tembar para alcalzar su punto álgido en el momento en el que le indicó que los documentos se debían presentar por duplicado – momento en el que empezó a tartamudear la chica- para llegar al climax con la validez de 1 semana desde su emisión –instante en el que la chica empezó a llorar desconsoladamente-.

Finalmente, la chica le dijo al funcionario unas palabras que se me quedaron grabadas : “ Mire, si lo van a hacer tan díficil , lo mejor es que no den ninguna ayuda”.

En ese momento me vinieron a la cabeza los videos promocionales de la Comunidad de Madrid para fomentar el emprendimiento en los que te venden todo de color de rosa con mensajes como : “ ¿Tienes un sueño? empréndelo”; “Creemos en tu proyecto”;  “ La Comunidad de Madrid está al lado de los que quieren dar el paso ( ¿al abismo?) ”. Todo mentira.

Por último , jamás olvidaré el día en el que fui a hacer unas gestiones a la Agencia Tributaria de Guzmán el Bueno en Madrid, donde me paró un hombre mayor por el pasillo preguntándome dónde podía realizar el trámite que le encomendaban en la notificación que llevaba y tras leerla le indiqué que “ no tenía ni idea y que preguntara en información ” y me dijo : “ Pero si llevo peregrinando 2 horas y he ido a información 3 veces y no paran de enviarme de un sitio “pa” otro y no es en ningún lado , y eso que lo que quiero es pagar , que si fuera para cobrar…”.  Y pensé para mí mismo cómo era posible que Hacienda apele siempre a no defraudar con todas las trabas burocráticas que ponen para que podamos pagar.

Capítulo aparte para otro artículo son las sentencias “in voce” de algunos magistrados que consiguen que con la utilización de su refinada terminología jurídica acaben preguntando los que sufren pena de banquillo si han sido finalmente absueltos o condenados tras escuchar al Juez dictar sentencia de viva voz. Les juro que lo he vivido y uno no sabe si reír o llorar tras ver estas cosas.

Todo esto que se explica en clave de humor  debe hacer reflexionar a la Administración sobre la imperiosa necesidad de facilitar al ciudadano de a pie una comunicación comprensible y accesible sin formalismos enervantes  que limiten sus derechos.

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