Análisis

  • Dolores Fernández Campillo. Abogada Diputada de la Junta de Gobierno del ICAM

Ampliación y reconocimiento de nuevos derechos de los animales

Si volvemos la vista atrás en materia de Derechos de los Animales, tenemos que reconocer que se ha avanzado en el reconocimiento de su condición como seres sintientes, capaces de sufrir.

Como suele ocurrir con demasiada frecuencia, la sociedad evoluciona de forma más rápida que las leyes, por lo que la conciencia social sobre los derechos de los animales y la imperiosa necesidad de dotarlos de protección es una demanda cada vez más potente. Lamentablemente, la legislación no atiende estas demandas y necesidades con la premura que requiere el caso. Afortunadamente, ya nadie pone en duda que son seres dignos de atención y protección, porque son capaces de tener sentimientos y, lo que es más importante, son capaces de sufrir.

Esa consideración ha llevado a reformas legislativas que, aunque tímidas, tienen importancia, como la reforma del Código Penal de 2015 que no solo amplia las categorías de animales dignos de protección, sino que igualmente endurece las penas para los delitos de Maltrato, Explotación Sexual de Animales, Abandono o Espectáculos no autorizados.

Es un avance, pero no es suficiente; en este sentido, nos complace saber que se ha promulgado la Ley Foral 19/2019, de 4 de abril, de Protección de los Animales de compañía en Navarra que, si bien se limita a éstos, es pionera en medidas para prevenir prácticas como el maltrato y el abandono, y considera que “la esterilización, la identificación y la adopción son las tres estrategias más importante para combatir las malas praxis”.

Se crea un Registro de Animales de Compañía de Navarra, así como los principios sanitarios obligatorios y los requisitos para la eutanasia y el sacrificio, y se incluye la creación del Comité de consulta para la protección animal, que se encargará de difundir los principios de la tenencia responsable. Además de prohibir ciertas prácticas como las mutilaciones por razones estéticas, entre otras muchas medidas.

Entiendo que es un gran avance, aunque sea a nivel de una sola Comunidad Autónoma, pues lo deseable es que se regule a nivel estatal, atendiendo a la normativa de la Unión Europea.

Es fundamental, para avanzar, que se endurezcan las penas por abandono y maltrato; que no se vuelva a entregar a un maltratador ningún animal, prohibiéndose para ellos su tenencia; que la adopción sea norma de vida, con lo que se evitarían las “fábricas de cachorros” para su explotación y venta.

También resulta esencial que se forme a las personas que se vayan a hacer cargo de un animal de lo que es la tenencia responsable.

Esto en el ámbito del Derecho Penal. En el ámbito del Derecho Civil, y más concretamente en el Derecho de Familia, nos parece muy importante que se considere, especialmente al animal de compañía, como un miembro más de la familia a efectos de establecer una Guarda y Custodia Compartida, pues es beneficioso para los menores que no pierdan en casos de separación de sus padres el contacto con sus animales, que se ha demostrado que actúan como una terapia para momentos de dificultad en sus vidas, en los que los lazos afectivos han de atenderse de forma muy especial.

No querría mirar al futuro sin hablar del resto de los animales, pues entiendo que hay también que legislar sobre la protección de los Animales Silvestres, de una vida y muerte digna para los animales de explotación alimentaria y agrícola, de un modo de transporte adecuado para ellos...

También, en relación con los casos de abandono, hemos de prestar atención y protección a las Asociaciones Protectoras de Animales, que llevan a cabo una labor encomiable, así como a los Santuarios que no discriminan el cuidado de cualquier especie que lo necesite.

Igualmente, necesitamos veterinarios responsables, que lleven su profesión con el mayor rango de dignidad y entrega, alertando y colaborando cuando se observe una conducta que atenta contra la salud, vida o dignidad de los animales. Su labor es fundamental para la detección de casos de maltrato y abandono.

Podría seguir enumerando situaciones que necesitan de una nueva visión y legislación pormenorizada, pero es imprescindible una concienciación previa y la dotación económica precisa para llevarse a efecto los avances que se necesitan.

No olvidemos que una sociedad avanzada es aquella que se ocupa, entre otras muchas cosas, del bienestar de sus animales. Porque si existe esa sensibilidad para con ellos, será igualmente sensible y respetuosa con el resto de las personas vulnerables de la sociedad.

No quiero finalizar estas reflexiones, esta expresión de mis deseos para el futuro cercano, sin recordar a Albert Schweizer, que fue Premio Nobel de la Paz y dedicó su vida a la defensa de las personas más vulnerables y de los animales, y cuya máxima la he hecho propia para mi forma de ver la vida: “NO ME IMPORTA SI UN ANIMAL ES CAPAZ DE RAZONAR. SÓLO SÉ QUE ES CAPAZ DE SUFIR, Y POR ELLO LO CONSIDERO MI PRÓJIMO”.

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