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Madrid reconoce la contribución de las mujeres juristas en favor de la igualdad de derechos

24/11/2022

En reconocimiento a la labor realizada en favor de la igualdad de los derechos de las mujeres, el Ayuntamiento de Madrid instalará placas conmemorativas en la fachada de los domicilios donde desarrollaron su trabajo profesional algunas de las abogadas que más se significaron en esta materia.

A propuesta del Colegio de la Abogacía de Madrid -a través de su Comisión Delegada de Igualdad, presidida por la diputada del ICAM Ángela Cerrillos-, juristas de la talla de Raimunda Peñafort, María Telo, Mercedes Formica, Matilde Huici y Beatriz Monasterio Chicharro serán las primeras homenajeadas de una lista que incluye también a Concha Peña Pastor, Carmen Cuesta del Muro, Concha Sierra Ordóñez y Gloria Begue Cantón. Todas ellas abogadas colegiadas en Madrid y comprometidas a lo largo de su carrera con el avance de los derechos de las mujeres.

La iniciativa, que ha sido impulsada a nivel municipal por los grupos de Ciudadanos y el Partido Popular, se pondrá en marcha inicialmente en los distritos de Centro, Chamartín y Salamanca. Así, el Pleno del Distrito Centro aprobó  por mayoría la proposición presentada conjuntamente por Raúl González Martín, del Grupo Municipal Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, y Manuel de la Torre Rodríguez-Magariño, del Grupo Municipal Partido Popular, a fin de “instar a la Junta de Distrito a que se proceda a la instalación de una placa homenaje a Mercedes Formica en la fachada del domicilio de Madrid donde desarrolló su trabajo profesional, Paseo de Recoletos número 19, en reconocimiento a la labor realizada en favor de la igualdad de los derechos de las mujeres”.

Por su parte, la fuerzas políticas con representación en el Distrito de Chamartín aprobaron por mayoría la propuesta del Grupo Municipal Ciudadanos para que se instale una placa conmemorativa a nombre de la abogada Raimunda Peñafort Lorente Martínez, “en reconocimiento a su relevancia en la lucha por los derechos de la mujer”, en el edificio donde desempeñó su trayectoria profesional, sito en la calle Victor de la Serna, 31, con la siguiente leyenda: «En este edificio tuvo su desempeño de abogada, Raimunda Peñafort Lorente Martínez, comprometida en la lucha por la igualdad de los derechos de la mujer», siempre que se cuente con la autorización de la familia y la comunidad de propietarios.

Finalmente, el Pleno del Distrito de Salamanca decidió por mayoría aprobar la proposición presentada conjuntamente por Ciudadanos y el Partido Popular con el siguiente texto: “Que la Junta del Distrito coloque placas conmemorativas en homenaje a las abogadas Matilde Huici Navaz, María Telo Núñez y Beatriz Monasterio Chicharro en reconocimiento a la labor realizada en favor de la igualdad de las mujeres y por haber ejercido su actividad profesional en el Distrito de Salamanca colocándose las placas en los domicilios profesionales”.

JURISTAS HOMENAJEADAS

Biografía

Maestra, abogada y pedagoga. En julio de 1908 obtuvo en Bilbao el título de Maestra de Primera Enseñanza Superior. En 1909 fue maestra de la escuela unitaria del Grupo escolar del barrio de Ategorrieta de San Sebastián, siendo nombrada directora dos años más tarde.

En 1916 se trasladó a Madrid donde ingresó en la Residencia de Señoritas y cursó sus estudios en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio hasta 1919, año en el que obtuvo el título y comenzó a estudiar Derecho. En 1922 se encontraba en Santa Cruz de Tenerife ocupando plaza de inspectora de Primera Enseñanza.

El 10 de septiembre de 1923, a través de la Junta de Ampliación de Estudios, llegó a EE.UU., donde comenzó a dar clases de español en el College de Middlebury (Vermont), regresando a España en octubre de 1925. En 1926, encontrándose en situación de excedencia de su puesto de inspectora, logró acabar sus estudios de Derecho. Desde principios de 1927 fue miembro del Tribunal de Menores de Madrid, ejerciendo igualmente de manera libre su profesión.

Continuó dando clases en la Residencia de Señoritas. Participó activamente en el debate público y político para la reforma de la Justicia en lo referente a la situación de la mujer. En 1928 fue una de las fundadoras de la Juventud Universitaria Femenina española (JUF), posteriormente conocida como Asociación de Mujeres Españolas Universitarias. Participó en la creación de la Agrupación Liberal Socialista. Afiliada a la AS de Madrid desde el primer trimestre de 1931. Al proclamarse la República, fue vocal de la Subcomisión de derecho penal de la Comisión Jurídica Asesora del Ministerio de Justicia. Como miembro del Consejo Superior de la Protección de la Infancia fue encargada para inspeccionar los Tribunales Tutelares de Menores de España.

Por toda su labor fue inaugurado con su nombre en Vigo en marzo de 1933 el primer Preventorio Femenino que funcionó en España. A finales de ese mismo año viajo durante dos meses a la URSS para estudiar las políticas que sobre la infancia allí se aplicaban. Desde junio de 1935 colaboró en el semanario Democracia, dirigido por Andrés Saborit. En ese mismo año fue nombrada delegada de España en la Comisión de Protección a la Infancia y a la Juventud, debiendo asistir por ello a Ginebra (Suiza) con bastante asiduidad. Intervino en la campaña electoral de febrero de 1936, publicando diversos artículos en El Socialista, así como participando en mítines. Colaboró con la revista Mujeres (órgano del Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo).

Durante la guerra civil perteneció al secretariado Femenino del PSOE. El 11 de marzo de 1937 fue destinada a Valencia como Secretaria de segunda clase del Ministerio de Estado, siendo de nuevo delegada de España en el Consejo General de la Sociedad de Naciones en Ginebra. Los últimos meses de la guerra los pasó en Barcelona, pasando a Francia en los primeros meses de 1939 residiendo en París y en Ginebra durante un año, colaborando en el Comité de Ayuda a los Refugiados.

Posteriormente se exilió en Chile donde llegó el 14 de mayo de 1940 a bordo del Orduña. Al no serle reconocida su profesión de abogada, trabajó como traductora de francés para la editorial Espasa Calpe. En 1944 estableció la Escuela Educadora de Párvulos de la Universidad de Chile, de la que fue directora hasta 1962. En 1947 fue nombrada directora del Directorio Cultural Chileno-Español. Formó parte del Centro Republicano Español de Santiago de Chile, ciudad donde falleció el 13 de abril de 1965.

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Biografía

Nacida dentro de una familia acomodada y siendo la segunda de seis hermanos, sus años de infancia transcurrieron entre Cádiz, Córdoba y Sevilla. Su madre, condicionada por su experiencia matrimonial y a pesar de las reticencias de la época por dar estudios superiores a las mujeres, quiso que estudiara el bachillerato para posteriormente ir a la Universidad.

En 1932 ingresó en la Facultad de Derecho de Sevilla, siendo la única mujer que estudiaba dicha carrera.

Allí entró en contacto con profesores formados en la Institución Libre de Enseñanza y con gente de distintas ideologías y status social que la ayudaron a abrir su horizonte vital.

En 1933 se produjo la separación de sus padres, y su posterior traslado a Madrid, en donde la familia atravesó dificultades económicas, si bien las becas concedidas por obtener buenas calificaciones ayudaron a Mercedes a continuar con sus estudios. Recién fundada Falange Española, decidió afiliarse y al poco tiempo fue nombrada delegada del Sindicato Español Universitario (SEU) de la Facultad de Derecho. En 1936 se trasladó a vivir a Málaga por razones de salud y allí fue nombrada delegada nacional del SEU y, por tanto, miembro de la Junta política del partido. El estallido de la Guerra Civil complicó su permanencia en zona republicana, por lo que en 1937 marchó a Sevilla por Tánger. Fue entonces cuando percibió la brutalidad del conflicto en ambos bandos y, tras la muerte de José Antonio, comenzó a ver la necesidad de disolver el partido en previsión de una utilización del mismo.

Finalizada la Guerra Civil, contrajo matrimonio con Eduardo Llosent y Marañón, perteneciente al círculo intelectual de la Sevilla de la década de 1930. En 1945 inició su carrera de escritora con la publicación de una novela corta, Bodoque, y por esas fechas finalizó la carrera de Derecho. El requisito de “ser varón”, impuesto por la legislación franquista para acceder a determinadas oposiciones, truncó sus aspiraciones a ingresar en la carrera diplomática, por lo que decidió ejercer libremente su profesión. Esta situación, unida a la indefensión legal de su madre tras la separación matrimonial, concienció a Mercedes de la necesidad de reformar la situación legal referida a las mujeres. A principios de la década de 1950 comenzó a alternar el periodismo con el ejercicio de la abogacía. Colaboró con el Instituto de Estudios Políticos, dirigió la revista Medina, trabajó en Feria, y en la revista literaria La novela del sábado. En 1952 comenzó su colaboración en el diario ABC, y el 7 de noviembre de 1953 publicó el artículo titulado “El domicilio conyugal”, en el que denunciaba la discriminación por razón de sexo existente en la legislación española. El artículo desató un estado de opinión sobre el tema y una campaña a favor de una revisión jurídica con una notable proyección internacional que se concretó en una reforma del Código Civil, a través de la Ley de 24 de abril de 1958, en la que se daba un importante paso hacia la equiparación de los sexos y abría el camino a futuras reformas en el franquismo.

En el año 1962, tras separase de su primer esposo y conseguir la nulidad, contrajo matrimonio con José María Careaga Urquijo y a partir de ese momento, y por deseo de su marido, su presencia en el ámbito jurídico fue escasa. Fruto de su interés por conocer la situación social y jurídica de las mujeres españolas a lo largo de la historia, comenzó una importante labor de investigación histórica. Sus estudios dieron como resultado dos biografías: La hija de Don Juan de Austria, por la que recibirá en 1975 el Premio Fastenrath de la Real Academia de la Historia, y María de Mendoza. A finales de la década de 1960 inició un interesante consultorio jurídico desde las páginas del diario ABC titulado “ABC de la Mujer”, contribuyendo a la difusión del Derecho y apoyando una reforma de la entonces vigente ley de adopción. Tras el fallecimiento de su esposo en la década de 1980, se sumergió por completo en la redacción de sus memorias, de las que se han publicado cuatro volúmenes: La infancia, Visto y vivido, Escucho el silencio y Espejos rotos y espejuelos.

Su trayectoria literaria recoge otros títulos, como Monte de Sancha, La mano de la niña, Collar de ámbar o A instancia de parte con la que fue galardonada con el Premio Cid de la Cadena SER.

En el año 1997 la Residencia de Estudiantes realizó un homenaje a la jurista. Se trata del único acto público en la democracia en el que se ha rendido tributo a la labor silenciada de la abogada. Sus últimos años de vida transcurrieron en la ciudad de Málaga luchando con una enfermedad que le impedía seguir trabajando, como era su deseo, en los numerosos proyectos que su sorprendente y envidiable vitalidad octogenaria había concebido.

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Biografía

Fue una jurista y feminista española, considerada una de las 100 mujeres del siglo XX por su defensa de los derechos de la mujer. Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, ​ Premio Scevola 2011​ a la “Ética y Calidad de los Profesionales del Derecho” por su compromiso con la justicia y por su lucha a favor de la democracia y la igualdad de la mujer y Premio Clara Campoamor 2006.​ Es autora del libro Mi lucha por la igualdad jurídica de la mujer.​

Hija de notario, en 1932 inició los estudios de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. A falta de dos asignaturas y debido al estallido de la Guerra Civil española, tuvo que esperar hasta 1940 para poder obtener, por la Universidad de Zaragoza, la licenciatura. Las reformas legislativas de la dictadura franquista le impidieron acceder al cuerpo de notarios.

En 1944 opositó al Cuerpo Técnico de Administración Civil del Ministerio de Agricultura,​ siendo la primera mujer en acceder al mismo. Fue allí donde conoció al que sería su esposo, Juan Manuel Fernández Albor, con quien tuvo una única hija. Después de enviudar, con 37 años se estableció como abogada, ejerciendo como tal, en Madrid hasta que cumplió los 80 años de edad. Se especializó en Derecho de Familia.

En los años 50 inició sus acciones en favor de la mejora de la situación jurídica de las mujeres. Mantuvo correspondencia con Clara Campoamor.

Perteneció a varias asociaciones y organizaciones nacionales e internacionales que tenían entre sus fines la defensa de los derechos de las mujeres. A finales de los años cincuenta,​ María Telo ingresó en la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas (FIMCJ).

Fue en 1969 cuando organizó el Consejo anual de dicha federación en Madrid. La ponencia de María Telo, bajo el título «La mujer en el derecho civil», analizó la situación de inferioridad jurídica de las mujeres españolas. Esta ponencia tuvo gran repercusión. En ese Consejo se conocieron varias abogadas que decidieron crear «la Comisión de Estudios dependiente de la FIMCJ», con el objetivo de «estudiar las conclusiones acordadas en el Consejo y reivindicarlas ante las autoridades correspondientes». Llegaron a visitar a las máximas autoridades en materia jurídica del país —jefe del Estado y delegada nacional de la Sección Femenina de Falange (SF)—. Más tarde, en julio de 1971 se creó la Asociación Española de Mujeres Juristas (AEMJ), bajo la presidencia de María Telo Núñez. Los fines de esta asociación son: el estudio del Derecho, especialmente aquel que afecte directamente a la mujer o a la familia; promover la adecuación de normas legales a la época actual, y la promoción de la mujer, dentro de sus respectivas profesiones, y particularmente de las tituladas en Derecho.

En 1976 organizó el I Congreso Internacional de Mujeres Juristas que tuvo lugar del 13 al 16 de diciembre en Madrid.

El 23 de diciembre de 1972 se le comunicó la constitución, en el seno de la Comisión General de Codificación, de una sección especial, para el estudio de las incidencias que los cambios sociales pueden haber producido, en el Derecho de familia y la formulación, en su caso, de las correspondientes propuestas. María Telo fue nombrada junto a tres mujeres más para formar parte de dicha Comisión, Carmen Salinas Alfonso, Concepción Sierra Ordóñez y Belén Landáburu. Los trabajos culminaron con la promulgación de la Ley 14/75 de 2 de mayo de 1975 que devolvió a la mujer su capacidad plena de obrar al eliminar la obediencia al marido, la licencia marital y todas las discriminaciones por razón de sexo excepto dos, la patria potestad conjunta y la administración conjunta de los bienes gananciales.

En 1978, por razones ideológicas, abandonó la asociación que había creado.

La AEMJ solicitó la incorporación de mujeres juristas en la Comisión General de Codificación (CGC),13​ que es, desde su creación por Real Decreto de 19 de agosto de 1843, el máximo órgano consultivo del Ministerio de Justicia. Para ello hubo de presentar varios escritos en los que se fundamentaba la solicitud con argumentos como este:

Su obra jurídica y política fueron decisivas para la reforma del Código Civil. La patria potestad conjunta y la administración conjunta de los bienes gananciales, fueron objeto de la ley de 13 de mayo de 1981 sobre «Filiación, patria potestad, y régimen económico matrimonial», en cuyo estudio María Telo participó activamente en la CGC. Igualmente tuvo una destacada participación en los estudios previos a la aprobación de la ley de 7 de julio de 1981 sobre «Clases de matrimonio, separación, nulidad y divorcio». Siguió perteneciendo a la CGC como Vocal Permanente durante años. Desde 1982, como secretaria de Lengua Española de la Federación Internacional de Mujeres Juristas, promovió la creación de siete Asociaciones de Mujeres de Carreras Jurídicas, incardinadas en Puerto Rico, Perú, Argentina; Colombia, Bolivia, Brasil y Chile.

El 10 de junio de 2008, en el acto de investidura como doctora honoris causa, afirmó que la desigualdad subsiste, situando la raíz de este problema en que los roles que el hombre y la mujer desempeñan dentro de la familia, son desiguales «y sus consecuencias se proyectan en el mercado laboral, en la ocupación de puestos de poder, de decisión y de responsabilidad, etc.». Aludió a la doble jornada, los trabajos a tiempo parcial o de horario flexible de distinta naturaleza que, aseguró, «arruinan» la formación de las mujeres. La jurista, que había logrado modificaciones importantes del Derecho de Familia, terminó su discurso enunciando lo que según ella es el reto del siglo XXI, no sin antes apelar a gobernantes, empresarios y sindicatos, de quienes dijo que «debieran tomar conciencia, a nivel mundial de la necesidad de un cambio en la producción». En la mentalización está el reto del siglo XXI, —dijo— «y en conseguirla debe involucrarse la mujer, exigiendo de los gobiernos medidas adecuadas y sanciones duras para los que las incumplan».

Premios y reconocimientos

  • Premio Clara Campoamor, primera edición, del Ayuntamiento Madrid, en 2006.
  • Premio Scevola, en 2011, concedido a «la Ética y la Calidad de los Profesionales del Derecho»
  • Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca en noviembre de 2007, presentada y defendida por la Prof. Esther Martínez Quinteiro en junio de 2008.
  • Medalla al Mérito en el trabajo, del Consejo de Ministros, en 2007.
  • Lazo de Dama al Mérito Agrícola del Ministerio de Agricultura de 1972, por su obra y publicaciones sobre Derecho Agrario.
  • La Cruz Distinguida de Primera Clase de San Raimundo de Peñafort, del Ministerio de Justicia, en 1976.
  • La Medalla al Mérito de la Doctora Pérez Perozo, fundadora de la Federación Venezolana de Abogadas (FEVA), en Caracas, 1978.
  • Premio Rosa Manzano, de la Organización “Mujer y Socialismo” del PSOE, en 1992.
  • Premio Mujer Progresista 1995 de la Federación de Mujeres Progresistas, en Madrid, en 1996.
  • Condecoración de la Federación Latinoamericana de Abogadas, otorgada en Caracas, en 1996, «como testimonio y reconocimiento a su solidaridad para las abogadas y mujeres de carreras jurídicas, en las luchas por obtener verdaderos espacios de Igualdad, Justicia y Paz para la humanidad y por su esfuerzo al contribuir a la evolución de las instituciones del Derecho».
  • Premio Mujer Europea, de la Unión de Mujeres por Europa, otorgado en Madrid el 21 de octubre de 1999 «por su valor histórico para transformar en los primeros años de la Transición Política española el Derecho de Familia en España y su labor como fundadora y presidenta de la AEMJ, para, tras abandonar ésta, seguir trabajando por los derechos de la mujer».
  • Placa de la Federación Internacional de las Mujeres de Carreras Jurídicas, otorgada en el 2002.
  • En 2020 el Archivo Histórico Nacional abre al público su legado.16​

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Biografía

Beatriz Monasterio Chicharro (c. 1949 -29 de noviembre de 2019) fue una abogada feminista española, defensora de los derechos humanos, derechos de las mujeres y las niñas y socia fundadora de la Asociación Libre de Abogadas y Abogados (ALA).​

En 1968, se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El 20 de marzo de 1975, se convirtió en abogada del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) hasta su fallecimiento.​ En 1985, colaboró en el desarrollo del Primer Plan de Violencia de la Comunidad de Madrid.​

Perteneció al turno de oficio de Violencia de Género del Colegio de Abogados de Madrid desde su creación y fue impulsora de un “Programa de asistencia a mujeres víctimas de maltrato en el ámbito familiar” para que las mujeres tuvieran asesoramiento jurídico y defensa en los juicios por maltrato cuando no era preceptiva la intervención letrada. Colaboró activamente en las convocatorias de las manifestaciones del 8 de Marzo y participó en la IV Conferencia Mundial de la Mujer de 1995 celebrada en Beijing.​

Fue socia fundadora de la Asociación Libre de Abogadas y Abogados (ALA), en la que participó activamente en el Área de la Mujer y en la Comisión de Defensa de la Defensa. También fue abogada de guardia de la Comisión Legal Sol del movimiento 15-M para la asistencia a las personas detenidas en la manifestación del 25S de 2012.​

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Biografía

Raimunda de Peñafort Lorente Martínez (Baza, 25 de julio de 1952) ejerció como abogada penalista durante ocho años hasta su incorporación a la Administración de Justicia como Secretaria Judicial, accediendo solo tres años después al cuerpo de la judicatura.

En su trayectoria como juez, especialmente relevante fue su enérgica contribución en evidenciar la lacra de la violencia de género materia a través de su libro “Una juez contra el maltrato” (Debate, 2005), en la que relata la historia real de 12 mujeres y de su labor como titular del Juzgado número 1 de Violencia Sobre la Mujer en Madrid (2005-2009).

Llegó a este juzgado tras varios años trabajando en juzgados de instrucción (1987-2002) y en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (2002-2005), dedicada al enjuiciamiento de delitos de terrorismo, económicos y de narcotráfico. Lo que muchos considerarían un descenso profesional, para Raimunda supuso un nuevo reto que asumió por elección propia y la oportunidad de trabajar con un colectivo con el que se sintió especialmente comprometida.

No era la primera vez que abría camino. En 1996 fue la primera juez en autorizar la emisión por televisión (Tribunal TV) de sus juicios desde la firme convicción de que “la Justicia debe verse” por la ciudadanía para generar cercanía y confianza en ella (1996-2002). En 1999 también fue atrevida al emitir la primera orden de detención internacional contra un padre por llevarse a sus dos hijas al extranjero, algo que, hasta ese momento no se consideraba delito, logrando que el padre retornara a las menores a España. Este precedente fue el germen de lo que terminaría tipificándose como delito de secuestro parental.

Raimunda se convirtió en un referente para las asociaciones de mujeres que encontraron en ella un apoyo en la lucha por la igualdad efectiva de las mujeres y su protección frente a los malos tratos.

Compaginó su trabajo como juez con su vocación docente y comunicativa impartiendo clases en la Universidad Complutense de Madrid (1993-2012), el Instituto de Criminología (1992-2012), Universidad Pontificia de Comillas (1997-2001) e Instituto de Empresa (1999-2001) así como con la exposición de conferencias.

La carrera de Mundi –como la conocían sus colegas y amigos– estuvo llena de experiencias profesionales y humanas que la llevaron a ser, parafraseando a Machado, “más que una mujer al uso que sabe su doctrina, en el buen sentido de la palabra, buena”.