21 de agosto de 2014
TRIBUNAL SUPREMO. SOCIAL

Conflicto colectivo. Sucesión de empresa. Transmisión de elementos productivos. Transferencia de plantilla.

Sentencia del Tribunal Supremo,  Sala de lo Social, de 27 de febrero de 2012. Recurso nº 202/10. Ponente: Excmo. Sr. D. Aurelio Desdentado Bonete.

Ha existido transmisión de los elementos productivos, aunque a través de un sistema complejo que combina su venta a un tercero y el posterior arrendamiento a la empresa cesionaria; se ha producido igualmente la transferencia de la plantilla, salvo las excepciones que se justifican; la empresa cesionaria ha asumido, además, la actividad que desarrollaba la cedente y se han cumplido las obligaciones legales de información.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- (…) El fallo desestimatorio se funda en que ha existido transmisión de los elementos productivos, aunque a través de un sistema complejo que combina su venta a un tercero y el posterior arrendamiento a la empresa cesionaria; se ha producido igualmente la transferencia de la plantilla, salvo las excepciones que se justifican; la empresa cesionaria ha asumido además la actividad que desarrollaba la cedente y se han cumplido las obligaciones legales de información.
 
SEGUNDO.- (…) Es cierto que la doctrina de la Sala, siguiendo en este punto la del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ha aceptado con ciertas condiciones las denominadas "sucesiones de plantillas", que se producen en "determinados sectores económicos" en los que los que la actividad de la empresa descansa fundamentalmente en la mano de obra y los elementos de la estructura productiva se reducen "a su mínima expresión". En estos supuestos se admite que "un conjunto organizado de trabajadores que se hallan específicamente destinados de forma duradera a una actividad común puede constituir una entidad económica" después de la transmisión "cuando el nuevo empresario no se limita a continuar con la actividad de que se trata, sino que además se hace cargo de una parte esencial, de ese personal" (sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 10 de diciembre de 1998, asuntos Sánchez Hidalgo y Hernández Vidal, 24 de enero de 2002, asunto Temco, y 13 de septiembre de 2007, asunto Jouini, en relación con nuestras sentencias de 20 y 27 de octubre de 2004 y otras posteriores). Pero en el presente caso no se acredita que estemos ante una actividad económica en la que la infraestructura productiva sea marginal y la mano de obra constituya el elemento que define la entidad económica. En los hechos probados consta la transmisión de los activos detallados en los Anexos y no se cuestiona la relevancia de éstos en la actividad empresarial (en especial, hecho probado cuarto). Y aunque no fuera así y estuviéramos en la hipótesis de una "sucesión de plantillas", la mera exclusión de 4 trabajadores de un total de 26 no rompería "la identidad" económica en el proceso de transmisión, pues lo que exige la doctrina de la "sucesión de plantillas" es el paso de una "parte esencial" de la plantilla y es claro que tiene este carácter esencial en el plano cuantitativo la incorporación a la nueva empresa de más del 84% de los trabajadores de la anterior. Así lo ha declarado recientemente la sentencia de 7 de diciembre de 2011 cuando señala que estamos ante una sucesión de plantillas cuando la empresa entrante en la contrata se hace cargo del 80% de la anterior empleadora, a la que ha sustituido en la ejecución de la contrata. La sentencia recurrida precisa además que la no incorporación de estos cuatro trabajadores está justificada por los razones que constan en el informe pericial que se refiere a la necesidad de gestionar y controlar los servicios informáticos que pasa a realizar INDRA.
 
TERCERO.- Tampoco puede aceptarse el segundo argumento, que cuestiona la aplicación del art. 44 del ET en atención al carácter indirecto de la transmisión, que opera a través de la venta de los activos a un tercero que los arrienda a INDRA. (…) Pero la identidad económica se mantiene, pues lo decisivo a estos efectos es la actividad empresarial de la empresa y los medios que utiliza; no el título en virtud del cual se produce esa utilización.

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